La demostración más sincera de amor es hacerle un mimo a alguien mientras duerme. Darle amor desinteresadamente, sin necesidad de que el otro se dé cuenta.
“Tú, tan libre y tan tuya. Tan inteligente como despistada. Con un alma que atrapa. Y el corazón más enorme que he conocido. Que traes alegría con poco, a veces con tan solo sonreír. Sabes plantarle cara a tus miedos aunque te intimiden; y eso me fascina. Tienes un universo en tu cabeza que es digno de explorar. Y afortunados los que consiguen llegar hasta tu corazón, porque sabes querer como nadie. Es admirable ver que pones tu alma en todo lo que haces. Cómo bailas bajo tu tormenta sin ahogarte. Eres alegría en los días más tristes. Calma ante el ruido. Eres esperanza cuando ya no queda nada. Ancla para quién se hunde. Que te mereces lo mejor de este mundo. Y cada vez que pienso en la felicidad, no se me ocurre mejor lugar para crearla que a tu lado.”— Recovecos de mi alma
“hay un poema que no voy a escribir nunca siempre estará adentro mío cuando muera quiero sentir sus latidos como un corazón”— Gustavo Borga, Pozo de luz
“Viajo hacia ti. El universo empieza a concentrarse. Mi corazón, en cambio, se dilata.”— Ariadna G. García
“…respirar y más tarde mantenerme en la superficie, sobrevivir a la fragilidad.”— Susana M. Baquero
“Qué hemos de decirnos en la vida, aparte de buenos días, buenas noches, te quiero y sigo aquí, viva durante un tiempo en la misma tierra que tú.”— Christian Bobin, La folle allure
“Uno se aferra a sí mismo hasta que olvida los puntos cardinales.”— Elias Canetti, Apuntes
He llegado por partes al mundo
sospecho que aún faltan pedazos de mí.
Algún paquete de correo
ha de sorprender un día a mi puerta
quizás aumenten los defectos
o tenga menos uñas.
He sido mujer a trozos.
La línea que divide mi cuerpo
nunca fue cicatriz
siempre frontera
de estas mitades que me suceden
y dejan en los labios una palabra rota.
Cristina Leal
“A veces por supuesto usted sonríe y no importa lo linda o lo fea lo vieja o lo joven lo mucho o lo poco que usted realmente sea sonríe cual si fuese una revelación y su sonrisa anula todas las anteriores caducan al instante sus rostros como máscaras sus ojos duros frágiles como espejos en óvalo su boca de morder su mentón de capricho sus pómulos fragantes sus párpados su miedo sonríe y usted nace asume en mundo mira sin mirar indefensa desnuda transparente y a lo mejor si la sonrisa viene de muy de muy adentro usted puede llorar sencillamente sin desgarrarse sin desesperarse sin convocar la muerte sin sentirse vacía llorar sólo llorar entonces su sonrisa si todavía existe se vuelve un arco iris.”— Arco iris, Mario Benedetti




